domingo, 15 de enero de 2017

Metabolismo




Esa ira venenosa
va y viene
con sus largos carros
tirados por un viento norte
que todo modifica,
hermético, polisemico
poseído de mis mensajes.

Lo grande, lo inmenso
de lo pequeño,
y la vida
con sus salas de espera
militantes del propio arraigo,
prisioneros de nacimiento,
atrapados por los pliegues
primitivos de la infancia.

La materia recuerda,
los átomos no olvidan,
a un evento le sobreviven
tres o cuatro señales
con los puntos cardinales
necesarios para orientarse.
Y esos rostros
más que justificar el encuentro
lo hacen parcialmente inmortal.

AOC. ©. 2017
Gráfica: Andre Kohn // Erika Kuhn // Bijou Karman


2 comentarios:

LordConrad theyoungQuevedo dijo...

Es interesante como poéticamente has descrito "esa ira"

antonia obiol y corcoll dijo...

Gracias

Saludos
AOC